EL PODER DE LA VISIÓN
Creo que la habilidad más importante que puede tener un artista o una persona creativa no es técnica: es la visión.
Por visión me refiero a la capacidad de mirar más allá de lo que ya existe. De imaginar algo que todavía no está aquí y ver las posibilidades que podrían surgir si, de alguna manera, lograras hacerlo realidad.
La técnica importa, por supuesto. Nos da las herramientas para materializar una idea. Pero la técnica sin visión solo puede reproducir lo que ya conocemos. La visión es lo que nos permite preguntarnos: ¿en qué podría convertirse esto? ¿Cómo podría cambiar la cultura actual?
Una obra de arte poderosa no termina en los límites del objeto mismo. Un dibujo puede convertirse en un cómic. Un cómic puede convertirse en un mundo. Ese mundo puede generar música, imágenes, juguetes, objetos coleccionables, comunidades...
Es aquí donde creo que la visión se vuelve algo intrínseco a la creatividad.
Para mí, lo más importante que puede hacer un artista es cambiar el curso de la cultura.
La cultura se construye constantemente a partir de ideas que, en algún momento, parecían extrañas, innecesarias, imposibles o simplemente inexistentes. Alguien imaginó una estética diferente. Alguien imaginó un sonido diferente. Alguien imaginó otra forma de vestirse, reunirse, bailar, contar historias o entenderse a sí mismo. Otras personas reconocieron algo en esa visión y la llevaron más lejos.
Esto no significa que toda obra de arte tenga que cambiar el mundo. De hecho, creo que acercarse al arte con esa expectativa destruiría gran parte de lo que hace interesante crear. Algunas de las obras de arte más interesantes exploran posibilidades completamente nuevas, pero casi nunca logran conectar con el público general.
Para cambiar la cultura, necesitas conectar con las personas. Necesitas tocar sus corazones o sus mentes de alguna manera. Por eso, por ejemplo, creo que hoy los músicos son culturalmente más relevantes que los Artistas con A mayúscula.
Como alguien que pretende ser creador de cómics, estoy apostando a que, para conectar con las personas, necesitas personajes con los que puedan identificarse y una historia sólida e interesante. Pero no basta con una historia intelectualmente atractiva. Tienes que incorporar cosas de la vida real. Tienes que darles algo en lo que puedan proyectarse. Hacer que sientan una conexión emocional, pero sin forzarla.
Cuando trabajo en MVNDY, intento no pensar en él solamente como páginas de un cómic. El cómic es el punto de partida, pero a su alrededor puedo imaginar toda una constelación de posibilidades: imágenes, música, objetos, sitios web, videos, documentos ficticios, colaboraciones, espacios físicos, quizás cosas que ni siquiera se me han ocurrido todavía.
Que todas esas cosas lleguen a existir algún día no es realmente lo importante.
Lo importante es poder verlas.
Y quizás esa sea una de las extrañas responsabilidades de ser una persona creativa: pasar parte de tu vida mirando cosas que todavía no existen.
Y luego intentar traer algunas de vuelta contigo.
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